Acción Preventiva

El Síndrome Diarreico de Origen Infeccioso (SDI) es una de las patologías más frecuentes en los planteles bovinos, representando un importante daño económico para el productor. En nuestro país, a pesar de no existir estimaciones oficiales, éstas perdidas están representadas por las muertes de futuras hembras de reemplazo, menor crecimiento, menor ganancia de peso, mayor predisposición a futuras enfermedades, pérdidas por medicamentos, horas de trabajo adicional, entre otras.

En la especie bovina, el SDI se presenta frecuentemente durante los primeros 20 días de vida. Las Escherichia coli enterotoxigénicas (ETEC) y enterohemorragicas (EHEC) son los agentes infecciosos más importante en esta enfermedad, atacando generalmente en forma más temprana que otros agentes etiológicos. Su entrada al organismo es por vía oral, para luego colonizar las últimas porciones del intestino delgado, desde donde se propaga hacia las porciones anteriores de forma muy rápida. Su colonización produce un aumento de la secreción intestinal, repercutiendo en una disminución de la absorción de sodio y agua, además de la pérdida de bicarbonato, sodio, potasio y cloro, lo que puede producir deshidratación, acidosis, shock hipovolémico y muerte del animal. Las lesiones más características detectadas son congestión variable del hígado, miocardio, riñón, ganglios linfáticos mesentéricos, gran congestión del intestino delgado y con presencia de abundante cantidad de líquido intraluminal de tipo seroso.

En casos más extremos, el SDI bovino es causado por la bacteria Salmonella app, especialmente de los serotipos dublin, panama, mbandaka y tiphymurium, las cual se transmiten a los animales por vía fecal – oral, mediante alimentos y agua contaminada, siendo de alto riesgo ya que los animales pueden ser portadores asintomáticos. Al ingresar al huésped, la bacteria atraviesa el tubo digestivo, incluido el medio acido del estomago, hasta colonizar el intestino delgado. Después de alcanzar el intestino delgado, las Salmonellas ofrecen resistencia a una gran variedad de factores inmunitarios innatos (sales biliares, lisozimas, complemento y péptidos antimicrobianos catiónicos) antes de atravesar la capa mucosa. Los microorganismos penetran en el intestino a través de micropliegues fagocíticos o células M, situadas sobre las Placas de Peyer. Los síntomas más comunes en casos agudos en bovinos son fiebre, diarrea acuosa severa, tenesmo, restos de tejido en la heces y hasta en algunos casos coagulos de sangre. En algunos casos la enfermedad presenta una elevada y fugaz mortalidad del grupo animal infectado.

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